My name is Rambo… John Rambo

My name is Rambo… John Rambo

Esta entrada fue publicada el 14 de abril del 2008 en los blogs de ElAntro.
La recupero acá, antes de que se pierda (migrarán de plataforma).

Nadie espero mucho de Duro de Matar cuatro punto cero. Ni de Rocky… ¿cuanto?. Ni del Rey Leon tres. Nadie espera nada de otro Alien, de otro Depredador, de otro Terminator, o de otra Pesadilla. Pero si las vuelven a hacer por vez numero cien, actualizadas, las vemos igual.
No hay humano que no haya disfrutado por kilos su infancia o adolescencia comiendo cajas con uvas envenenadas que no quiera darse el lujo de ver lo que alguna vez disfruto en el cine en su casa… ahora actualizado, con dolbysurround y con mas mierda que antes.

No puedo comentar la pelicula obviando lo que fue en su pasado. No se puede comparar a algo actual ni traer a la realidad del nuevo cine. Sin duda que hay mejores peliculas de accion, de guerra y con mas o mejor fisica-sangrienta-aplicada que Rambo IV. Pero Rambo hay uno solo.

Hay mejores historias, mejores directores (aca dirige el mismo que dice que actua), mejores escenarios y hasta mejores no-actores secundarios que en Rambo IV. Pero Rambo hay uno solo.

McClane, Norris, Connor, Larusso, Ripley, Tatu, Rocky, Rambo. No los ves porque vayan a entregar filosofias de vida ricas de experimentar y ejemplificares; ellos no esperan que los sigan. De hecho, hay que ser el emperador primogenito de los guenones para creer que ellos sirven de ejemplo. Nadie va a apuntarle al chofer de una micro con un arma a lo McClane si no te deja subir porque se quedo sin plata tu Bip!. Menos vas a creer que una tropa de flaites te va a dar el tiempo de agitar las manos como ave para hacer las fintas Larusso a lo caballero del zodiaco parado en un pie.
Ni hablar de Norris. Las olas en la playa no dejan de sonar si el asi lo quiere.

Pero los amamos. Son ridiculos, son irreales, son fantasticos. Son. Idealizados y sobrevalorados, pero son. Y unicos.

Ni siquiera sus creadores pueden contra estos (sus propios) personajes. Rambo no es la excepcion. Stallone, ni como director ni como mentor exclusivo del chocopandero camboyano, pudo desdoblar el recuerdo de John Rambo al intentar meter algo de sentimientos en esta version.
Esta vez Stallone intenta explicar y cerrar el circulo de odio, pesadillas y problemas psicologicos post-vietnam de Rambo, llevandolo a una mision donde ya no hay un general que viene a consolarlo mientras llora como marica pidiendo ir a casa. Ahora es una mina (motivacion = Dios) quien lo hace adentrarse en Birmania para ir a pelear con huevones malos que matan mujeres, niños y hormigas.
Rambo, el paladin de la espada hechiza.

Eso no importa. Rambo volvio, lleno de musculos, su pañoleta-cinta, y varices.
¿Que cambio?. Si antes aparecia tras un enemigo sin que este se diera cuenta (ver imagen adunta mas arriba), y lo asesinaba con un cuchillo en el cuello mientras le tapaba la boca para no hacer ruido con el grito de muerte chino, ahora… es lo mismo, pero con chorros de sangre saltando desde la garganta del chinito. Ya no caen los nipones muertos por un metracazo taldeando por los aires y sin sangre como en los viejos tiempo… ¡no!. Sangra todo sangra.
Tripas saliendo de los cortes de navaja, mutilados por las metracas y las torretas en los jeeps. Granadas y minas que hacen un pure de arroceros en los aires. Niños violados (si, en serio), cabezas que vuelan de un snipazo, y desmembrados a la orden del dia. El arco y la flecha ya no son de plastico, ahora si atraviesan… estomagos, caras y ojos.

Rambo. Una hora y veinte minutos de sangre. Faltaron mas escenas preparadas para decir “ah, verdad que el culiado ese hacia esa huevada en la dos, la cago, oh!”, faltaron mas trampas a lo Rambo, mas arboles puntiagudos, pitas, cuerdas y artilugios a lo picapiedras… la flecha de fuego… pero entre tanta pierna y brazo volando, casi es lo de menos. Ni se nota.

No esperen una obra de arte. No esperen un cierre epico del ciclo para Rambo. No esperen una motivacion decente para esta mini-guerra. Es mas: no la vean si son pequeños y no comieron de la mano de Competa. No gasten dinero en el cine si no cantaron el “vuestros nombres valientes soldados”.
Pero no la dejen pasar si la vieron e un VHS o gracias al acomodador con su linterna en el cine.

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